viernes, 27 de marzo de 2015



Cara y sello





Maradona hizo un  gol con la mano y Popeye con la espinaca se volvió un fortachón porque  están  en  busca de aquello que los  haga  sentirse poderosos sin hacer  uso de una preparación que los vuelva  personas  integras y que busquen el bien común.
Ahora el cine quiere  mostrar que se puede llegar  a ser  personas  con poder mental capaz de  absorber  información  y adquirir un  nivel de  inteligencia  que pretende   superar  a hombres como Newton, Mozart o Einstein.
En la película Sin Límites del  director Neil Burger se cuenta la  historia de  Eddie Morrat  un aspirante a  escritor que  busca mejorar   en su oficio consumiendo el NZT, un medicamento revolucionario que le permitirá aprovechar todo su potencial cognitivo.
El año pasado   Luc Besson llevó a las salas de cine a Lucy, una linda  rubia que  por  la imprudencia de su  novio caen  en una red de  narcotraficantes que   comercia el  CPH4, una sustancia que  produce la mujer  cuando está en embarazo,  sirve para   lograr el rápido crecimiento de los huesos y músculos del bebé;  es apetecida porque le permite al hombre  lograr unos niveles altos de  coeficiente intelectual.
Desafortunadamente en el  mundo  real las cosas  son a otro precio pues  en  un artículo  que ofreció la mexicana Nora  Volkow al periódico EL TIEMPO de Colombia, que las drogas producen  disfunciones en el cerebro.
Nora es bisnieta de Leon  Trotski quien  fue uno de los organizadores clave de la Revolución de Octubre, que permitió a los bolcheviques tomar el poder en noviembre de 1917 en Rusia. Es  psiquiatra  y neurocientífica, que trabaja  en  Estados Unidos.
Señala que las drogas generan  un placer y una adicción que  van  reduciendo a la persona   a nivel cognitivo y también físico haciendo que las  personas sufran de  atención  y asuman hábitos de alimentación que  los afecte  físicamente.
Todo comienza cuando  se  ingiere alguna droga. se activa en ese momento en el cerebro  una sustancia  conocida como dopamina, en ese  momento se siente un  estimulo placentero similar a la primera vez que se consume chocolate. Desafortunadamente con el paso de los días la persona  se volverá  esclava de  la droga que consume y lo desnaturalizará.
Entonces las cartas  está  echadas en la mesa. Asumir que  la droga nos lleva al  país de las maravillas o asumir el reto de prepararnos para adquirir las herramientas necesarias para progresar como seres humanos a nivel familiar, laboral, social, académico y sentimental.



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